Christian y Holapollo:
Antidepresivos y psicofármacos…¿sí o no?
Parece que hubiesen estado leyendo mi mente porque este es un tema sobre el que quisiera sumar mi punto de vista basado en mi experiencia personal y en algunas lecturas.
Primero me gustaría diferenciar la depresión (o depresión primaria), de la depresión secundaria.
Depresión, depresión primaria o depresión mayor:
“Es un estado de ánimo triste sin una causa justificada. No es sólo estar triste, se trata de una tristeza patológica, profunda, visceral, inmotivada, o cuando existe un motivo desencadenante hay una tremenda desproporción entre este y la tristeza que el paciente padece”. Fuente:
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Fíjense un detalle: “sin una causa justificada”, ”inmotivada”. No se sabe por qué, no hay una causa aparente que lo justifique. Ésta es la condición necesaria para hablar de Depresión.
Quienes padecemos SFC, y otros Síndromes Sensitivos Centrales, sabemos que nos sentimos frustrados y devastados porque nos duele, estamos agotados, no rendimos, el cuerpo no responde y a veces la mente tampoco y, además, en ocasiones durante años, nadie nos explica qué nos está ocurriendo. Los médicos no dan en la tecla y en más de una oportunidad terminan convenciéndose y convenciéndonos de que sencillamente sufrimos de depresión.
Noten que al final del párrafo citado dice (en resaltado) que en ocasiones sí existe un motivo, pero …”hay una tremenda desproporción entre éste (el motivo) y la tristeza que el paciente padece”. No hace falta que yo aclare que “el motivo” que nos aqueja dista mucho de ser una nimiedad. Llega a ser tan severo e invalidante que, me atrevería a decir hay que ser muy fuertes y estar muy bien de la cabeza (o muy mal) para tolerarlo sin que se nos sacuda la existencia y nos deje como pollo mojado después de un tsunami.
Y acá viene lo mejor:
La depresión secundaria (que Holapollo describió muy bien como reactiva) aparece como respuesta secundaria a otro proceso o enfermedad que la causa o incluso como respuesta a la ingesta de determinados medicamentos, Y tiene una característica muy curiosa: “puede ser indistinguible (por los médicos) de la depresión mayor”. Es decir los síntomas que el paciente refiere pueden ser confundidos.
Ahora Uds me dirán: depresión es depresión y habrá que medicarla. Y les digo que si uno está tan mal que tiene ideas suicidas, es seguro que hay que tomarlos. Pero lo que he observado es que cada caso es diferente. Para empezar, me parece que el que sufre SFC, no necesariamente va a padecer depresión pero sí FRUSTRACIÓN, y una muy grande! Luego, de acuerdo a las características endógenas de cada uno y de su personalidad en combinación con el contexto y circunstancias que lo rodean, podría ocurrir que la frustración inicial se transforme en una depresión secundaria que si no se trata se vuelva crónica. Incluso habrá personas endógenamente depresivas que además tienen SFC como quien tiene cálculos biliares y es corto de vista. No creo que una sea la causa de la otra y viceversa..
Y en qué nos puede ayudar diferenciar si tenemos frustración o depresión, Bueno, a mi humilde entender, no es lo mismo que a uno le digan “Ud. Tiene depresión” sin más, que saber que lo que nos pasa es una reacción, me atrevo a decir “normal y esperable” ante un sufrimiento de origen tangible. Es tranquilizador al menos tener individualizado quién es nuestro verdadero adversario. No necesitamos llevar la mochila extra de pensar que tenemos depresión si no es así.
Aclaración: Yo no digo que los que toman antidepresivos/sicofármacos están equivocados o mal aconsejados y menos que vayan a dejar la medicación. Cuando hace falta, hace falta. Pero pregúntense si lo que tienen no es sólo una gran frustración.
Hice un tratamiento con Sertralina (IRSS) y Lamotrigina ( es un antiguo anticonvulsivo que se da como estabilizador emocional) durante 5 años. Todavía no sabía que tenía SFC. Me decían que la depresión me ocasionaba los dolores que padecía en todo el cuerpo y la falta de energía, sueño, cansancio. Me parecía una ironía de la vida porque si algo me caracterizó siempre fue “las ganas de hacer”, la motivación, la acción, el movimiento. Pero hasta yo creí que lo mío era un episodio depresivo mayor. Hasta el Test de la Asociación Psiquiátrica Americana me daba ese diagnóstico (el mismo que me hizo la psiquiatra que me medicó). Ocurre que uno llega al consultorio frustrado y angustiado y parece que si cuadra con las 20 preguntas, ya está. “Ud. Es depresivo, tome estas pastillas y venga a verme el mes que viene”.
Los cambios no los noté enseguida. Después de ocho meses, los dolores siguieron igual y el cansancio también, solo que ahora ya no me importaba

. Demasiado desconectada para darme cuenta de lo que sentía

. Algunas cosas sí cambiaron. Perdí lo que para mí era mi don más preciado: la creatividad. Yo era la señora creatividad

. >Mi trabajo, mi empresa, mis relaciones, todo mi mundo se vio afectado enormemente

. Ya no se me ocurría nada

. El pensamiento se volvió lento, muy lento...

Perdí el deseo sexual

, cosa que me preocupó por mi pareja (teníamos hasta ese momento una vida plena, satisfactoria, feliz

). No tenía idea de que algo así podía pasar

. La psiquiatra me dijo que era un efecto secundario de los antidepresivos.
Hace 6 años los dejé. En un mes y medio se me empezó a aclarar la mente y empecé a buscar, a leer y a ocuparme sin parar hasta hallar una respuesta y ahí supe que tenía SFC. Hoy mi cuerpo sufre pero al menos, siento exactamene lo que me pasa, MI creatividad volvió

. No puedo hacer nada de lo que quisiera pero al menos mi mente vuela otra vez, Volví a ser un poco yo

.
Bueno, les dejo la inquietud de la frustración vs la depresión. Repito que esto se basa solamente en mis vivencias personales y un poco en otros testimonios que escuché. Tómenlo como un intercambio de experiencias. Toda posición diferente será respetada y bienvenida.
Cordiales saludos,
María